Se oyen gritos fuera y él entra en la cabaña. Derrepente la habitación se vuelve diminuta, y tengo la sensación de que si da un paso adelante lo tendré frente a mí.
Escondo la libreta bajo el colchón y me cruzo de piernas en la cama.
Lo miro.
- ¿Qué? - pregunta irritado tras haber pasado mirandole fijamente un minuto entero.
- Nada - hago un gesto con la mano para quitarle importancia y me levanto de la cama - Voy a cenar.
- Pues vete.
- Eso hago.
- Bien.
- Bien.
Salgo de la cabaña y me voy al comedor, al acabar de cenar mis piernas me piden descanso y vuelvo a la cabaña con prisa. Cuando llego Angelo está sentado en su cama leyendo algo. Es una libreta, con los lomos azules.
- Hey! Qué crees que haces? Dame eso ahora mismo - le grito cuando veo que lee mi diario.
- No es lo que crees. Jessica lo tenía y... - levanta la cabeza rapidamente y me mira con los ojos como platos.
- Y... nada. Dámelo - le ladro. Le quito la libreta y gruño. Me tumbo en la cama, con los ojos cerrados y el cuarderno entre los brazos.
- ¿Quien es Ella? - pregunta acercándose.
- ¿Cómo te atreves a violar mi intimidad de esa forma? - susurro.
- Lo siento mucho. Vinieron Jessica, Amellie y Marylin. Entraron en la cabaña pidiendo explicaciones de porque te defendi ante ellas esta mañana y luego vieron un pico de la libreta sobresaliendo de debajo del colchón. Lo cogieron pero se lo quité, las eché, pero me entró curiosidad por saber que habías puesto de mi. Y empecé a pasar las páginas buscando donde empezabas a escribir sobre Meciah. En todas las páginas ponías ' Sin noticias de Ella' o algo así.
Resoplo indignada.
- Mierda. No debí haber dicho eso. Sabes qué? Si no quieres hablar, no hablaremos. Sí, así es mejor.
Se va de la cabaña.
Ella...
- Su pelo era rojo como el carmín y tenia los ojos vedes. Era muy blanca, y estaba cansada - digo cuando entra en la cabaña de nuevo - Tan solo tenía 5 años cuando me llegó una carta de Ella.
Decía: Solo necesito un poco de dinero e iré a buscarte para marcharnos juntas. Te llevaré a ver todo el mundo y te haré ropa de todos los colores. Haremos castillos de arena en la playa y cuando el sol se vaya comeremos nubes asadas.
Te quiero. Pronto te veré.
Esa fue la primera carta que recibí. La recibía el día de mi cumpleaños. Cada dos años. Cuando tenía 7, recibí la segunda, decía: Me he retrasado un poco, pero no importa, todo va a salir bien. Pronto te veré. Te quiero.
Cuando tenía 9 me mandó otra, pero esta venía acompañada de una libreta. Una libreta de lomos naranjas y llena de flores azules. La carta decía: Toma esto, escribe, escribe todo lo que te pase, para cuando vuelva contigo que me la des y al leerla sea como si hubiera estado en todos esos momentos de describas en la libreta. Te quiero. - parpadee para contener las lágrimas. - Escribí, como me dijo, escribía cada día en esa libreta, todas las noches me sentaba en la cama con la libreta y me ponía a recordar el día. Ese era mi momento favorito del día y una sonrisa me iluminaba la cara mientras pensaba en qué poner para hacerla reir cuando lo leyera. Mientras pensaba en que tenia que escribir con una buena caligrafía porque tenia que quedar presentable para Ella, mientras pensaba que no se me podía olvidar nada para que ella lo leyera.
'Cuando cumplí 10 años me llegó otra carta, decía: Espero que estés usando la libreta, deseo tanto conocer todo lo que ha pasado en tu vida a lo largo de estos años. Te quiero.
Cuando Amanda leyó la carta me dijo:
- Te quiero, te quiero, siempre te pone lo mismo para que la perdones. Pero no va a venir. Seguro que ya ha encontrado a otro tío con el que enrollarse y tener otra hija a la que está cuidando en este momento. Alissa, ella no te quiere. No va a venir a buscarte. Eres tan tonta. Cuando vas a enterarte?
- Eso no es cierto, mira, mira - fui a coger todas las cartas que me habia mandado Ella desde los 5 años y se las enseñé. Amanda las cogió y las arrojó junto con la libreta al fuego chispeante de la chimenea.
- Lo hago por tu bien. Es mejor así - dijo mirandome.
- Noo. Por que has hecho eso? Mis cartas, mi diario. Te odio. - dije y exploté, no podía parar de llorar. Ella se reía, Amanda se reía. Todo era horrible. Se supone que ella era mi amiga, mi mejor amiga entre todas. Y habia quemado mis cartas y ahora se reía de mi.
Me quería morir. Todo era horrible - mis lágrimas mojan la almohada, noto que él me mira - Era mi amiga. Mi amiga desde que teníamos 3 años. Era mi amiga. Y ahora se reía. Todo era horrible. Todo. Me juré a mi misma que no volvería a llorar delante de nadie, nunca. Jamás.
El verano antes de entrar en el primer curso de secundaria Amanda y yo ya no nos hablabamos. Ella volvió con ropa de marca y uñas perfectas. Volvió con el pelo rubio y los labios brillantes. Antes ella no era rubia. No lo era.
Volvió y me quiso arruinar el curso. Ella me odiaba, y me odia. Cuando tú llegaste en 3º de secundaria se olvidó de mi. Siempre te estuve agradecida por aparecer, porque ya no aguantaba más. Intenté buscar a alguien que fuera lo contrario a Amanda.
- Misha... - susurra él como encajando la última pieza de un puzzle.
- Estabamos en el jardín cuando me miraste. Amanda siguió tu mirada y dio conmigo. Y comenzó de nuevo la cacería.
Él me mira. Yo parpadeo para contener las lágrimas que me inundan.
- No lo hagas.
- El qué?
- Contenerte. No es malo llorar. Puedes hacerlo. No va a pasar nada. Aunque si quieres... mejor me voy y así...
- No. Creo, creo que saldré yo.
Camino por los alrededores del campamento, está oscuro y hace frío. He explotado de nuevo. No puede ser...
Cuando vuelvo al campamento oigo voces.
- No, Jacobo, ya no aguanto más. Estoy harta de que me trates como si fuera una posesión. No lo soy. Y mucho menos tuya. Dejame.
- Pero, preciosa, llevamos casi dos meses sin hacerlo. No podrías hacerlo por mi..
- No. He dicho que no. Y es que no. Lo entiendes?
- Amanda, por favor.
Me extraña verlos discutir, parecen tan perfectos.
Jacobo la coge de la cintura y se la pega a su cuerpo.
- Sueltame Brown, ya te he dicho que no vamos a hacer nada, vale?
- Que te lo has creído... - susurra y le besa el cuello. Es asqueroso.
- Sueltala Jacobo.
- Y aquí viene la salvadora. Ya y ahora qué, esperaras a que Angelo venga a salvarte a ti? Te ves mucho mejor en ropa interior, Alissa. Sí que sí.
- Jacobo, sueltala ya. Eres asqueroso.
- Hahahaha. Ya, ya. Pues nada, tendré que hacerte caso, si te pones así..
Jacobo la suelta pero me coge a mi, no se me ocurre nada más que darle donde más le duele y cuando cae al suelo me dice:
- Serás zorra. Ya verás mañana.
Las dos salimos corriendo riéndonos.
- Gracias...
- Ya...Esto... Tengo que irme, vale?
- Espera, Alissa. Siento... Siento lo que ha pasado hoy con Jessica. De verdad. Les dije que no lo hicieran, pero se le ha subido el poder a la cabeza.
- Ya... Esto... Gracias.
Me voy corriendo y me meto en la cabaña.
- Que pasa? - dice al verme alterada.
- Nada, nada.
Me siento en la cama. Y me sostengo la cabeza con las manos.
- Duerme un poco vale?
Sonrío.
- Por que te preocupas tanto? No sueles comportarte así.
- Tienes razón. Espera - cierra los ojos un momento y los abre de nuevo - Esta mañana estabas bufff sin ropa, eh nena, me ha costado eso de ponerte la chaqueta encima - sonríe como suele.
Me echo a reir.
- Eso es un cumplido?
- Tomalo como quieras - sonríe. Es la primera sonrisa franca que le veo en toda mi vida...
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Espero que les haya gustado. Gracias por leer la novelaa. Diganme que opinan :D